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Rome Reports

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El Papa explica qué significa bienaventurados los limpios de corazón


En su Audiencia General, el Papa Francisco explicó el significado de la bienaventuranza: “Dichosos los que tienen el corazón puro, porque ellos verán a Dios”.

Dijo que “hay que reconocer que, con frecuencia, nuestro peor enemigo está escondido dentro de nosotros mismos, y necesitamos convertirnos al Señor”.

Además, pidió que el Señor “nos conceda pureza y sencillez de corazón para descubrir su providencia en los sucesos de la vida cotidiana”.

TEXTO DE LA CATEQUESIS EN ESPAÑOL

Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis reflexionamos sobre la bienaventuranza que dice: «Dichosos los que tienen el corazón puro, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Esta bienaventuranza nos promete la visión de Dios y tiene como condición la pureza de corazón. ¿Qué quiere decir tener el corazón “puro”? Significa conservar en nuestro interior lo que es digno de una relación auténtica con el Señor, y llevar una vida integra, lineal y sencilla en su Presencia.

Tener un corazón puro es un camino de purificación interior. Hay que reconocer que, con frecuencia, nuestro peor enemigo está escondido dentro de nosotros mismos, y necesitamos convertirnos al Señor. Este proceso implica reconocer la influencia del mal que hay en nosotros, y dejarse conducir con docilidad por el Espíritu Santo; es un camino de maduración que supone renuncia, sinceridad y valentía.

Cuando descubrimos nuestra sed de bien y la misericordia de Dios que nos sostiene, comienza un camino de liberación que dura toda la vida y nos prepara al encuentro definitivo con el Señor. Se trata de un trabajo serio y, sobre todo, de una obra que Dios hace en nosotros a través de las pruebas y las purificaciones de la vida, y que nos lleva, si lo aceptamos, a experimentar una gran alegría y una paz profunda y verdadera.

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española, que siguen esta catequesis a través de los medios de comunicación. Pidamos al Señor que nos conceda pureza y sencillez de corazón para descubrir su Providencia en los sucesos de la vida cotidiana. Y tengamos presentes, en estos momentos de prueba y oscuridad, a todos nuestros hermanos y hermanas que sufren, y a quienes los ayudan y acompañan con amor y generosidad. Que Dios los bendiga. 

Daniel Díaz Vizzi