Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

Papa Francisco explica en el Regina Coeli dos remedios para combatir la angustia


Como cada domingo, en medio de la pandemia, el Papa Francisco rezó el Regina Coeli en la intimidad de la biblioteca del Palacio Apostólico.

Desde allí explicó dos remedios de Jesús para combatir la angustia. El primero: "Crean también en mí." 

FRANCISCO
Él sabe que, en la vida, la peor ansiedad, la angustia, nace de la sensación de no ir adelante, de sentirse solo y sin puntos de referencia frente a lo que sucede. Esta angustia, en la cual a la dificultad se le añade aún más dificultad, no se puede superar solos.

Según el Papa, el segundo remedio contra la angustia es entender que “no vivimos sin rumbo ni destino”. Dios nos espera.

FRANCISCO
Y para nosotros ha preparado el lugar más digno y bello: el Paraíso. No lo olvidemos: El hogar que nos espera es el Cielo. Sólo estamos de paso. Estamos hechos para el Cielo, para la vida eterna, para vivir para siempre. Para siempre: eso es algo que no podemos entender ahora.

Recordó que hay caminos que alejan del Cielo, en concreto la mundanidad y el egoísmo. 

Tras el Regina Coeli envió un saludo especial a las madres en su día.

FRANCISCO
Quiero recordar con gratitud y afecto a todas las madres, confiándolas a la protección de la Virgen María, nuestra Madre celestial. El pensamiento va incluso a madres que han pasado a otra vida y nos acompañan desde el Cielo.

Y pidió hacer un momento de silencio para rezar por ellas.

Como los anteriores domingos, antes de marcharse, el Papa se asomó a la plaza de San Pedro para dar su bendición, aunque en esta ocasión algunas personas le esperaban a cierta distancia.

Daniel Díaz Vizzi