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Rome Reports

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¿Qué es el secreto de confesión?


Las comisiones encargadas de investigar los abusos en el seno de la Iglesia, como las de Australia y Francia, han propuesto suprimir el secreto de confesión. Se trata de una cuestión delicada para la Iglesia católica.

ÁNGEL RODRÍGUEZ LUÑO
Consultor, Congregación para la Doctrina de la Fe
“El secreto de confesión significa que el sacerdote que escucha la confesión de una persona no puede, por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia, contar a otros lo que escuchó durante la confesión”.

Romper el secreto de confesión por cualquier motivo conlleva la excomunión de ese sacerdote. Solo podría ser perdonado por el Papa.

Aunque el secreto de confesión es similar al secreto profesional, hay una diferencia fundamental entre ambos. El secreto profesional, por ejemplo, en el ámbito médico, puede romperse en casos excepcionales. Pero eso no ocurre con el secreto de confesión.

ÁNGEL RODRÍGUEZ LUÑO
Consultor, Congregación para la Doctrina de la Fe
“Un médico, en casos de salud pública, podría decir: 'He tratado a una persona con una enfermedad contagiosa, muy peligrosa, y tal vez debería informar al médico local para que trate a esa persona', sobre todo en casos muy graves. Pero en el caso de la confesión, ni siquiera eso. Porque como sacerdote, mi obligación no es con la salud pública. Mi obligación, como instrumento de Cristo, es perdonar si se dan las condiciones para hacerlo”.

Ángel Rodríguez Luño explica que el secreto de confesión es también una cuestión de libertad religiosa. Una posible consecuencia de eliminar el secreto de confesión es impedir que los católicos puedan confesarse.

ÁNGEL RODRÍGUEZ LUÑO
Consultor, Congregación para la Doctrina de la Fe
“Nunca cambiará (el secreto de confesión), porque eso significaría cambiar la naturaleza misma del sacramento tal y como lo instituyó Cristo. El Estado tiene sus propios medios para castigar a esa persona, y haría bien en castigar al culpable. Pero el Estado no puede tratar de meterse a la fuerza en asuntos que pertenecen a Dios ni tratar de usar a la Iglesia como herramienta, aunque el objetivo sea bueno, como castigar a los culpables de abusos”.

En 2019, el Vaticano aprobó un documento sobre la inviolabilidad del secreto de confesión. El documento afirma que incluso ante “pecados que constituyen un delito, nunca está consentido imponer al penitente, como condición para la absolución, la obligación de entregarse a la justicia civil”. 

Pero esto no significa que un sacerdote no deba esforzarse por convencer al agresor que confiesa haber cometido abusos o delitos, de que se entregue para que se haga justicia.

También el Papa ha dicho muy claramente que aunque el secreto de confesión “no siempre es comprendido por la mentalidad moderna, es indispensable para la santidad del sacramento y para la libertad de conciencia del penitente”.

CT/BSB

RR