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Rome Reports

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La capilla privada de los Papas recupera su color original junto a la Scala Santa


Aunque más de 2.000 kilómetros separan Roma de Jerusalén, la Ciudad Eterna está llena de reliquias de la Pasión. Una de las más señaladas es la “Scala Santa”, formada por los 28 peldaños que, según la tradición, Jesús subió para recibir el juicio de Poncio Pilatos e incluso manchó con su sangre.

En el año 326, Santa Helena, madre del emperador Constantino, mandó traer los escalones desde el pretorio de Poncio Pilatos a la basílica de San Juan de Letrán en Roma. Muchos papas hicieron oración en ellos, pues fue la primera sede del Vaticano antes de que se trasladara a la actual basílica de San Pedro.

Más tarde, entre 1586 y 1589, el Papa Sixto V mandó construir un edificio ex profeso para albergar la Scala Santa y colocó en el piso superior la Capilla privada de los Papas. Recibió el nombre de “Sancta Sanctorum” porque custodiaba algunas de las reliquias más veneradas de la Cristiandad.

Ahora, los Museos Vaticanos han devuelto su color original a los frescos que adornan la Capilla de San Lorenzo, uno de los oratorios donde los Papas rezaron durante siglos.

LEONELLO LEIDI
Rector, Santuario Pontificio de la Scala Santa

“Lo importante de esta capilla es que es un claro ejemplo del arte durante la Contrarreforma. Se ve en su tejado, en sus bóvedas con frescos, en su representación de la Gloria de la Trinidad y el magisterio de la Iglesia que enseña. Por eso aparecen los Padres de la Iglesia junto a dos franciscanos: Duns Scoto y San Buenaventura”.

BARBARA JATTA
Directora, Museos Vaticanos

“El Papa Pío IX, a mediados del siglo XIX, da a los Pasionistas la gestión de este santuario. Y ellos lo han custodiado como un tesoro. Podemos verlo en cómo lo han conservado, cómo han acogido a generaciones de peregrinos que vienen a subir la escalera de rodillas”.

La Capilla de San Lorenzo ha recuperado los vibrantes colores de sus frescos gracias a la aportación de John y Virginia Gildea, un matrimonio estadounidense patrono de las Artes de los Museos Vaticanos. Quieren acercar la fe a todo el mundo.

JOHN GILDEA
Patrono de las Artes, Museos Vaticanos

“Solo queremos devolver lo que hemos recibido y esta obra era una buena ocasión porque guarda mucha relación con nuestra fe y nuestra familia. No puedo explicar la alegría que siento al saber que hemos tenido la suerte de poder acercar a esto a tanta gente”.

VIRGINIA GILDEA
Patrona de las Artes, Museos Vaticanos

“Nos sentimos muy bendecidos por poder haberlo hecho. Aún tengo lágrimas de alegría, me quedé sobrecogida cuando pasamos por la obra y vimos nuestros nombres. Fue conmovedor”.

Ellos ya han puesto su grano de arena. Ahora es el turno de los peregrinos y turistas. Solamente tienen que girar a mano derecha cuando visiten la Scala Santa para ver en su esplendor original el oratorio donde los Papas se pusieron al servicio de Dios durante siglos.

RM