Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

¿Cómo está la salud del Papa Francisco y hasta qué punto se limita su actividad pública?


Desde hace unos meses, el Papa Francisco sufre dolor de rodilla. El viaje a Malta, en la primera semana de abril, fue una prueba de fuego para su movilidad. Por primera vez en un viaje internacional no descendió por las escaleras del avión, sino que tuvo que utilizar un ascensor especial para personas de movilidad reducida. Así lo vimos en el viaje.   

Fue un fin de semana de mucha intensidad, en el que se trató de evitar desplazamientos, pero al final el Papa debía permanecer de pie más tiempo del que necesitaba. Terminó cansado. Pero consideraba que estaba mejorando. Al menos eso nos contó a los periodistas en el avión de vuelta. 

PAPA FRANCISCO
“Mi salud es un poco caprichosa. Porque tenía estos problemas en la rodilla que me crea problemas de movilidad, al caminar. Es un poco molesto, pero va mejorando. Al menos puedo andar. Hace dos semanas no podía hacer nada”.

La sensación de mejoría no solo no se confirmó. Sino que ocurrió todo lo contrario. Pocos días después de ese viaje comenzaba en Roma la Semana Santa. En la jornada principal de esos días, la Vigilia Pascual, el Papa no pudo participar en la procesión, ni presidir la ceremonia. Desde entonces, el Papa ha limitado sus desplazamientos y participa sentado en la mayoría de las ceremonias o cuando debe dar un discurso. 

El viernes 22 de abril canceló su agenda pública para realizar análisis. Unos días después, el martes 26 volvía a interrumpir su actividad por el dolor en la rodilla. No ha participado en el Consejo de Cardenales, un tipo de reuniones a las que hasta la fecha siempre había acudido. Hace pocos días, el Papa reveló el consejo médico:

PAPA FRANCISCO
“Tengo un problema. Esta pierna no va bien, no funciona. Y el médico me ha dicho que no camine. A mí me gusta andar... pero esta vez debo obedecer al médico”.

La realidad es que desde el pasado mes de febrero el Papa Francisco acusa una ‘gonalgia’. Se trata de una inflamación de rodilla, que se suma a la ciática que ya le dificultaba caminar desde hace años. No parece que la solución sea sencilla. De momento, los médicos han provado a realizar una infiltración que pueda aliviar el dolor. 

Hace pocos días hablamos con un experto en tratamiento de rodilla, el traumatólogo Andrea Campi. Nos explicaba cómo en una persona de más de 85 años no hay soluciones fáciles. 

ANDREA CAMPI
Cirujano ortopédico y traumatólogo
“Un dolor en la rodilla puede deberse a una gonartrosis, pero teóricamente también podría tener otras causas, por ejemplo artrosis de la cadera. En este caso hablamos de una coxartrosis, puede dar molestias a nivel de la cadera pero también extender su dolor, por tanto irradiar su dolor hacia la rodilla...

Así que puedes tener una rodilla que en realidad no tiene nada importante y en cambio sí tienes una artrosis de cadera, y de hecho el dolor en la rodilla viene de la cadera. Es un dolor difuso, que irradia desde la articulación de la cadera”.

La limitación del Papa frena su agenda, nacional e internacional. De momento, el Vaticano solo ha confirmado un viaje en los próximos meses, a Congo y Sudán del Sur, del 2 al 7 de julio. Y hay otro previsto, sin confirmar, a Canadá a finales de ese mes. Está por ver si su salud se lo permite. 

Ya se nos olvida, pero hay que recordar que en el pasado verano el Papa Francisco tuvo que ser operado de una inflamación en el colon. Una estenosis diverticular que le mantuvo hospitalizado varios días. En aquella ocasión todo estaba programado para que no afectara a su agenda. En este momento, programar el futuro no es nada sencillo. 

AO.