Santi Taboada
El entendimiento entre el Opus Dei y la diócesis de Barbastro-Monzón parece imposible: el obispo Ángel Pérez Pueyo de Barbastro dimitirá si la Prelatura no devuelve la talla de la Virgen de Torreciudad.
¿Pero de dónde viene esta disputa? Torreciudad hace referencia a dos lugares: una ermita medieval ubicada en la provincia de Huesca y el santuario moderno anexo, erigido por la Obra.
La ermita estaba presidida por la talla románica de Nuestra Señora de los Ángeles, objeto de devoción popular entre los lugareños desde el siglo XI, entre ellos, los padres del fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá, que peregrinaron allí para agradecer a la Virgen la curación del santo a los 2 años.
Por eso, el Opus Dei levantó allí a base de donaciones un enorme santuario junto a la ermita medieval en 1975. Antes, acordaron con el obispo de Barbastro la cesión a perpetuidad de la talla y la ermita.
No hubo ningún problema hasta 2022, cuando el Opus Dei contactó con Pueyo para actualizar la situación canónica del santuario. Desde entonces ha habido cuatro puntos de fricción que han impedido un acuerdo.
El primero, el acuerdo de cesión de la ermita y la talla. La diócesis sostiene que es nulo, mientras la Prelatura se remite a un testimonio notarial que lo acredita.
El segundo es el dinero. El Opus Dei paga unos simbólicos 20 euros anuales por la cesión de la ermita y la talla. Esto fue acordado así porque el Opus Dei asumió todos los costes de restauración de la talla y la ermita y facilitó el acceso, pues los lugareños solo podían llegar en burro.
Además, el santuario de Torreciudad es muy deficitario. Pierde entre 700 mil y un millón de euros al año. Este agujero se llena con donativos, tanto de miembros de la Obra como externos.
El obispado quería subir esa cantidad a casi medio millón de euros, lo que la Prelatura consideró desorbitado.
Los últimos puntos de desencuentro son el nombramiento del rector, derecho que la diócesis reclama y la posesión de la talla de la Virgen, el último punto en discordia.
Cuando la situación parecía más enquistada que nunca, el papa Francisco envió al arzobispo Alejandro Arellano como comisario pontificio para, según el Vaticano, encontrar una solución a los desacuerdos. Esta medida fue solicitada por el obispo. Tanto el Opus Dei como Pueyo celebraron la medida y declararon que acatarían lo que decidiese Arellano. Hasta hace pocos días.
El lunes 31 de agosto, el obispo Pueyo publicó un comunicado con el ultimátum: si la Obra no devuelve la talla dejará el cago.
Ese compromiso me lleva en conciencia a no poder privar a nuestra diócesis de su Madre tan querida, y tened por seguro que vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo.
El obispo se niega así a aceptar la determinación que tome el arzobispo Alejandro Arellano. Según Pérez Pueyo, no entra en su jurisdicción el asunto de la talla. Además, muestra sentirse decepcionado con su labor y reivindica tener el apoyo del papa Francisco en este tema:
En un manuscrito fechado el 13 de julio de 2023, me escribió de su puño y letra: «No cedás!». Pocas semanas después, en otro manuscrito fechado el 13 de octubre de 2024, me advirtió expresamente de «las intrigas mafiosas que están en curso» alrededor de este asunto
El Opus Dei por su parte, no tiene constancia de este apoyo. Además, Francisco tuvo en sus manos el poder de entregar Torreciudad al obispo en vez de mandar a Arellano como árbitro.
Ante el ultimatum de Pueyo y la falta de veredicto de Arellano, la polémica continúa, a escasos días de la Romería de Vírgenes de Sobrarbe y Ribagorza y de la Jornada Mariana de las Familias que presidirá Arellano.















