Así fue el atentado a la 'Piedad' de Miguel Ángel: 15 martillazos y una pieza sin rastro

 | 
21/05/2026
Descargar documento
Compartir

Carmen Álvarez Cuadrado

El 22 de mayo de 1972, los periódicos abrieron sus portadas con esta noticia: la famosa 'Piedad' de Miguel Ángel había sido atacada. Un atentado sin precedentes a una de las obras maestras de la humanidad.

Todo ocurrió el día anterior, una mañana de domingo de Pentecostés. A las 11:30, un hombre húngaro, rubio, con barba y vestido de traje entró a la basílica. Era geólogo de profesión. Todo parecía normal, hasta que sucedió esto...

SEÀN-PATRICK LOVETT
Vaticanista
Yo no estaba allí, pero estuve cerca, porque conozco a gente que sabía de Laszlo Toth. El húngaro, de 33 años, que, según dicen, estaba convencido desde muy joven de que era la reencarnación de Jesucristo. Y así llegó a la Basílica de San Pedro, saltó la barandilla del altar con su martillo, porque trabajaba con él, y gritaba: «Soy Jesucristo renacido». Y empezó a destrozar la estatua antes de que la gente se abalanzara sobre él y lo tirara al suelo.

Y aquí las imágenes del momento: abatido por la seguridad tras haberle dado a la escultura 15 golpes de martillo. Le rompió el brazo izquierdo, un trozo de ojo y la nariz. Más de 100 piezas por el suelo, pero una de las más importantes no se encontró.

SEÀN-PATRICK LOVETT
Vaticanista

Los turistas recogen los pedazos y los guardan en el bolsillo para llevárselos como recuerdo. Y cuando llegan los restauradores del Vaticano y pasan diez meses montándola tan lentamente, con tanto cuidado para restaurarla, descubren que le falta la nariz. Alguien se llevó la nariz de la Virgen y se la guardó en el bolsillo. Para reconstruir la nariz, tuvieron que tallar un trozo de mármol, utilizando el mismo mármol de carrara de la parte trasera de la estatua, para volver a esculpirla.

Lo que explica Sean Patrick es que Toth decía que Jesús era divino y que no podía tener una madre. De ahí que los golpes fuesen a María. Toth nunca fue detenido. En Italia, se le declaró persona peligrosa, ingresó en un psiquiátrico y, después, se le deportó a Australia.

Como consecuencia, a la Piedad se le instaló un fuerte dispositivo de seguridad, que ha ido mejorando con el tiempo. Tiene incluso una barrera antibalas.

SEÀN-PATRICK LOVETT
Vaticanista

El pobre Miguel Ángel se pondría muy, muy triste al ver ese cristal, porque su idea era que la estatua se pudiera ver desde todos los ángulos, para poder rodearla. Al trabajar en el Vaticano, tuve la oportunidad de pasar detrás del cristal y tocar —¿se puede decir eso en televisión?— tocar la estatua. Es como... Es suave. El mármol no es duro. Realmente parece la piel de una persona.

Más de 50 años después, todavía hay quienes recuerdan lo que pasó. Un atentado contra uno de los símbolos de la historia del arte. Y, aunque una pieza siga sin rastro, su restauración hizo que no sea un problema para seguir atrayendo a millones de personas todos los años.

Anuncio en el que salen 3 ordenadores marca Medion y algunas especificaciones
Lo + visto
SÍGUENOS EN
Suscríbete a nuestra newsletter
magnifier