Santiago Taboada Castillo
El pasado sábado fue beatificado el patriarca maronita, Elia Hoayek, fundador de la Congregación de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia. León XIV ha destacado su liderazgo de más de treinta años en el Ángelus del domingo en Castel Gandolfo.
LEÓN XIV
Hombre de diálogo y de esperanza, fue un brillante referente eclesial, social y político, hasta el punto de ser llamado “Padre del Gran Líbano”. Que la oración y la intercesión del nuevo beato acompañen siempre a los fieles maronitas en todo el mundo y obtengan el don de la paz para todo el pueblo del Líbano, que me es tan querido.
La beatificación se celebró en la sede patriarcal de Dimane, en el Líbano. La misa fue presidida por el actual patriarca, Bechara Boutros Rai, y acudieron personalidades como el presidente del país, Joseph Aoun.
Esto se debe a que el Líbano existe en parte gracias al patriarca ya beato Hoayek viajó a la Conferencia de Paz de París tras la Primera Guerra Mundial para proponer la creación de un Gran Líbano ante la Sociedad de Naciones. Al año siguiente se conseguiría su establecimiento dentro de una federación de Estados creados por Francia, de la que se separaría tres años después.
Hoyek defendió la existencia de un Líbano plural, que acogiese las 18 confesiones que conviven en el país. De hecho, el milagro por el que ha sido beatificado proviene de una persona de la comunidad drusa, una religión abrahámica de Oriente Próximo. Además, erigió el santuario mariano de Nuestra Señora del Líbano en Harissa.
El Líbano viene de firmar un acuerdo con EEUU para regular la retirada israelí de su territorio, con el objetivo de lograr el desarme del grupo paramilitar, Hezbolá.











