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Rome Reports

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Hallan en una subasta de EEUU un cuadro italiano perdido desde el siglo XVII


Mejor tarde que nunca. Eso pensaron los historiadores de arte al saber que “Il Cristo portacroce” pintado por Giorgio Vasari en 1553 y desaparecido desde el siglo XVII que apareció inesperadamente en una subasta en Estados Unidos.  

El actual propietario, un americano de identidad desconocida, ha cedido la obra hasta el 30 de junio a la Galería Corsini. Tras ser restaurada en un taller de Florencia, ha vuelto a Roma 400 años después. Este cuadro fue un encargo de uno de los banqueros y coleccionistas de arte más ricos del siglo XVI de Roma, Bindo Altoviti. 

ALESSANDRO COSMA
Curador del cuadro “Il Cristo portacroce”

“Fue el banquero y comprador de arte más importante de Roma del siglo XVI”.

“Era un personajes de altísimo nivel y hospedó a Vasari en su casa mientras realizó el Cristo Portacroce y las decoraciones de su villa”. “Este famoso cuadro era considerado perdido hasta que el año pasado apareció en Hartford, en una subasta americana”.

Bindo Altoviti, amaba tanto el arte que incluso fue retratado por el grande Rafael y el mismo Miguel Ángel le regaló un boceto con una copia de la Capilla Sixtina. 

Tras la muerte de Bindo Altoviti, el cuadro pasó de mano en mano hasta que los historiadores le perdieron la pista.

ALESSANDRO COSMA
Curador del cuadro “Il Cristo portacroce”

“Las últimas noticias que hay sobre este cuadro datan en el siglo XVII. Fue trasladado a la colección de la familia Saboya, pues gran parte de la colección de Bindo Altoviti pasó a manos de esta familia y de allí llegó probablemente a Francia a mitad del siglo XVII. Desde ese momento no se supo nada más del cuadro”. “¿Qué pasó desde entonces hasta ahora? De momento no se ha podido recuperar pistas sobre sus andanzas.”

Giorgio Vasari escribió, en 1553 en su libro de memorias, sobre este cuadro que hizo por encargo para una de las personas más ricas de Roma. Lo que nunca se habría imaginado era que su obra habría aparecido, 400 años después, al otro lado del Atlántico y que gracias a un generoso comprador sería expuesta en una famosa galería la Ciudad Eterna, donde todo comenzó.