Beatriz Alonso de Medina
Es la primera y también la única vez que León XIV acude a un centro penitenciario en el marco de este Viaje Apostólico por África. El lugar elegido no es menor: se trata de la cárcel de Bata con 650 internos.
Durante la visita, los internos protagonizaron momentos de baile y celebración que reflejaron un ambiente de alegría inusual dentro del centro. La escena contrasta con la reputación de esta prisión, señalada desde hace años como el centro penitenciario más duros del país.
A todos ellos, el papa les dirigió estas palabras:
LEÓN XIV
No están solos. Sus familias los aman y los esperan, y muchos, más allá de estos muros, rezan por ustedes. Y aun cuando alguno temiera el ser abandonado por todos, Dios nunca los abandonará y la Iglesia estará a su lado.
Ante unfuerte temporal que apareci'o sin avisar en el encuentro, el papa dijo a los presentes que la lluvia “en algunos lugares es una bendición de Dios” y por ello, les lanzó un mensaje para animarles a no perder la esperanza frente a un cambio:
LEÓN XIV
La vida no sólo se define por los errores cometidos, que generalmente son el resultado de circunstancias difíciles y complejas; porque siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva.
Al despedirse, el papa les entregó una imagen de San Francisco de Asís y, en nombre de la prisión, el papa recibió una cruz de madera realizada por los detenidos del centro.


















