Beatriz Alonso de Medina
Con gritos de alegría y una emoción desbordante entre los presentes, así fue la llegada del papa León XIV al estadio de Bata para su encuentro con los jóvenes y familias.
El encuentro se convirtió en una fiesta. Las 5 etnias de guinea ecuatorial realizaron su danza típica y entregaron una ofrenda característica.
Además, varios jóvenes presentaron su propio testimonio personal al papa. Desde un matrimonio joven a un niño y su situación familiar
PURIFICACIÓN Y JAIME
Durante mucho tiempo, dar el paso hacia el sacramento del matrimonio no ha sido sencillo para nosotros, no solo por las dificultades económicas, sino también por los juicios, prejuicios y estereotipos socioculturales que lo presentaban como una opción anticuada o poco realista
VICTOR ANTONIO NGUEMA
Tengo 13 años. Crecí viendo a mi joven mamá sola, porque mi papá nos dejó cuando yo era muy pequeño. Al principio fue muy difícil, me sentí muy triste y asustado. Somos miles de niños que sufrimos esto en silencio, en nuestras familias, donde nuestras madres son a la vez padres, y nuestras abuelas la mejor protección.
Y así comenzó el papa su discurso. De manera espontánea y haciendo referencia al gran entusiasmo de los presentes a pesar de la fuerte lluvia que caía:
LEÓN XIV
Quien tiene miedo a la lluvia?
Quién quiere la bendición de Dios?
Gracias por estar aquí, vamos a seguir celebrando, la iglesia necesita el entusiasmo de todos vosotros!
En su penúltimo acto público del viaje, el Papa se dejó interpelar por el ambiente festivo del estadio de Bata y por la intensidad del encuentro con los jóvenes.
LEÓN XIV
La luz más resplandeciente ahora es la luz en sus ojos, en vuestros ojos, vuestros rostros, las sonrisas, los cantos, los bailes, en todo lo que da testimonio de que Cristo es alegría, sentido, inspiración y belleza para nuestra vida.
El estadio encencendió varias velas mientras que el papa impartía la bendición a los fieles presentes antes de abandonar el lugar para poner rumbo al aeropuerto. Tras este encuentro, viajaría a Malabo, el último destino de su viaje.


















