Carmen Álvarez Cuadrado
Fue la cuestión más polémica del pontificado de Francisco: Fiducia Supplicans o la bendición a personas del mismo sexo. Una fórmula pastoral que desató un terremoto en la Iglesia.
Estaban los que se oponían rotundamente, incluso cardenales en sintonía con Francisco; y otros que se mostraron a favor de un gesto que consideraron de cercanía e inclusión.
En ese grupo estaba el camino sinodal alemán y su tensa relación con Roma en los últimos años. Entre sus peticiones, una revisión de la moral sexual y esta bendición a parejas homosexuales. Ya obtuvieron el “no” en su momento, como destacó León XIV volviendo de África.
LEÓN XIV
La Santa Sede ha dejado claro que no estamos de acuerdo con la bendición formal de parejas, en este caso, parejas homosexuales, tal y como usted ha preguntado, o parejas en situaciones irregulares, más allá de lo que, por así decirlo, permitió específicamente el papa Francisco al afirmar que todas las personas reciben la bendición.
De hecho, el Vaticano tuvo que salir a aclarar que esta bendición, aprobada por Francisco, no era a la unión, sino a las personas que, juntas, la solicitan.
Todo esto viene por la noticia de los últimos días del cardenal alemán Marx, arzobispo de Múnich, ha instado a aplicarlas usando una guía pastoral.
Pero no solo a parejas homosexuales, sino a cualquiera en situación irregular. Por ejemplo, los divorciados vueltos a casar. León tuvo que volver a explicar que existen las bendiciones globales, pero hasta ahí.
LEÓN XIV
Cuando un sacerdote imparte la bendición al final de la misa, o cuando el Papa imparte la bendición al final de una gran celebración como la que hemos tenido hoy, se trata de bendiciones dirigidas a todas las personas.
Ir más allá de eso hoy en día, creo que el tema puede provocar más desunión que unidad.
Con Francisco, este tipo de bendiciones fueron el punto discordante y el que dividió a cardenales, e incluso obispos de todo el mundo. Pero parece que León sigue la estela que anunció el día que fue elegido: lo más importante es preservar la unidad de la Iglesia en Cristo.
















