Santa Marta: "Que el Señor nos dé la gracia de la vergüenza, esa santa vergüenzaW

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21/02/2017
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Este martes en su homilí­a en Casa Santa Marta, el Papa Francisco habló sobre la gracia de la 'santa vergüenza' como respuesta a la vanidad y la tentación de creerse superior o más importante que los demás.

FRANCISCO

'Que el Señor nos dé la gracia de la vergüenza, esa santa vergí¼enza, cuando nos encontramos en aquella situación, bajo aquella tentación, avergonzarnos: ¿Pero yo soy capaz de pensar así­? Cuando veo a mi Señor en la Cruz, ¿y yo quiero usar al Señor para escalar?. Y que nos dé la gracia de la sencillez de un niño

El Papa advirtió del peligro de ser una persona mundana, tanto en el trabajo como en la parroquia, e invitó a pensar en los demás en lugar de querer estar por encima de ellos.

EXTRACTOS DE LA HOMILíA DEL PAPA EN ESPAÑOL

(Fuente: Radio Vaticana)

'Pero era gente buena, que querí­a seguir al Señor, servir al Señor. Pero no sabí­an que el camino del servicio al Señor no era tan fácil, no era como enrolarse en una institución, una asociación de beneficencia, para hacer el bien: no, es otra cosa. Tení­an temor por esto. Y después, la tentación de la mundanidad: desde el momento en que la Iglesia es Iglesia hasta hoy, esto ha sucedido, sucede y sucederá. Pero pensemos en las luchas en las parroquias: Yo quiero ser presidente de esta asociación, escalar un poco?, ¿Quién es el más grande, aquí­? ¿Quién es el más grande en esta parroquia? No, yo soy más importante que aquel, y aquel otro no porque ha hecho aquella cosa, y allí­, la cadena de los pecados. 

'Algunas veces lo decimos con vergíünza nosotros, los sacerdotes, en los presbiterios: Yo querrí­a aquella parroquia. Pero el Señor está aquí­, pero yo querrí­a aquella. Lo mismo. No el camino del Señor, sino ese camino de la vanidad, de la mundanidad. También entre nosotros los obispos sucede lo mismo: la mundanidad viene como tentación. Tantas veces. Yo estoy en esta diócesis pero miro hacia aquella que es más importante y me muevo para lograrlo. sí­, uso esta influencia, esta otra, aquella otra, o esta influencia, hago presión, presiono sobre este punto para llegar allá. Pero ¡el Señor está allá!.                  

'Que el Señor nos dé la gracia de la vergí¼enza, aquella santa vergí¼enza, cuando nos encontramos en aquella situación, bajo aquella tentación, avergonzarnos: ¿Pero yo soy capaz de pensar así­? Cuando veo a mi Señor en la cruz, ¿y yo quiero usar al Señor para escalar?. Y que nos dé la gracia de la sencillez de un niño: comprender que sólo vale el camino del servicio Y quizás, yo imagino una última pregunta: Señor, te he servido toda la vida. He sido el último toda la vida. ¿Y ahora, qué?. ¿Qué cosa nos dice el Señor? Di de ti mismo: Soy un siervo inútil. 

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