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Rome Reports

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Francisco a los religiosos y sacerdotes: Evitad la tentación del cansancio de la esperanza


El Papa Francisco llegó con bastante adelanto a la misa en la catedral de Santa María la Antigua, en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá. Por eso, aprovechó para saludar a los peregrinos que lo esperaban soportando valientemente el intenso calor.

La catedral de Santa María la Antigua fue totalmente restaurada durante años de trabajo que la han devuelto a su esplendor original, incluso mejorándola.

En su interior y antes de comenzar la misa, el Papa rezó unos instantes ante la imagen de Santa María la Antigua, patrona de Panamá, a la que entregó esta rosa de plata, símbolo de amor y devoción a la Virgen.

Francisco dirigió especialmente las palabras de su homilía a los sacerdotes, religiosos y religiosas. En primer lugar, les advirtió de la tentación de caer en el cansancio de la esperanza.

FRANCISCO
“Es un cansancio paralizante. Nace de mirar para adelante y no saber cómo reaccionar ante la intensidad y perplejidad de los cambios que como sociedad estamos atravesando”. “Hermanos y hermanas, el cansancio de la esperanza nace al constatar una Iglesia herida por su pecado y que tantas veces no ha sabido escuchar tantos gritos en el que se escondía el grito del Maestro: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?””.

Francisco les invitó a saciar su sed, como la Samaritana, con el agua del pozo del que brota la auténtica vida.

FRANCISCO
“Poder decir “dame de beber” es volver sobre nuestros pasos y, en fidelidad creativa, escuchar cómo el Espíritu no engendró una obra puntual, un plan pastoral o una estructura a organizar sino que, por medio de tantos “santos de la puerta de al lado” ―entre los cuales encontramos padres y madres fundadores de institutos seculares, obispos y párrocos que supieron poner fundamento a sus comunidades―, regaló vida y oxígeno a un contexto histórico determinado que parecía asfixiar y aplastar toda esperanza y dignidad”.

Francisco quiso terminar su homilía con una referencia a esta catedral de Panamá. Sus palabras provocaron una especial emoción.

FRANCISCO
“Una Catedral española, india y afroamericana se vuelve así Catedral panameña, de los de ayer pero también de los de hoy que han hecho posible este hecho. Ya no pertenece solo al pasado... ya no pertenece al pasado, sino que es belleza del presente”.

A continuación, el Papa consagró el altar. Primero, depositó en él las reliquias de cuatro santos. Tres latinoamericanos, -Santa Rosa de Lima, San Óscar Romero y San Martín de Porres-, y uno polaco, San Juan Pablo II. Después, ungió el altar con óleos.

Y antes de concluir la ceremonia, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa dio las gracias al Papa y le aseguró el apoyo y la oración de toda la Iglesia panameña.