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Papa en Santa Marta: Si un cristiano pierde la esperanza, su vida se vuelve estática


Durante su homilía en Casa Santa Marta, Francisco recomendó a los cristianos que vivan llenos de esperanza y que no se queden estancados. Deben vivir “en tensión por el Espíritu Santo”.

FRANCISCO
“La esperanza es vivir en tensión, siempre, sabiendo que no podemos hacer el nido aquí: la vida del cristiano está "en tensión hacia". Si un cristiano pierde esta perspectiva, su vida se vuelve estática y las cosas que no se mueven se corrompen. Pensemos en el agua: cuando el agua está quieta, no corre, no se mueve, se corrompe”.

Para Francisco, al “cristiano que no es capaz de estar en tensión hacia la otra orilla, le falta algo”. Dice que terminará corrupto.

También señaló que en la vida cristiana, si no hay esperanza no hay fe.

TEXTO DE LA HOMILÍA EN ESPAÑOL

Fuente: Vatican News

En su homilía en Casa Santa Marta, Francisco dijo que “la esperanza es vivir en tensión, siempre, sabiendo que no podemos hacer el nido aquí: la vida del cristiano está "en tensión hacia". El Papa opina que “Si un cristiano pierde esta perspectiva, su vida se vuelve estática y las cosas que no se mueven se corrompen”. 

Propuso un ejemplo muy práctico: “Pensemos en el agua: cuando el agua está quieta, no corre, no se mueve, se corrompe. Al cristiano que no es capaz de estar en tensión hacia la otra orilla, le falta algo: terminará corrupto. Para él, la vida cristiana será una doctrina filosófica, la vivirá así, dirá que es fe pero sin esperanza no lo es”.

El Papa Francisco invitó a vivir llenos de esperanza y no estar apegados a nada. “La esperanza es humilde, y es una virtud que se trabaja – por decirlo así – todos los días: todos los días es necesario volver a tomarla, todos los días debemos tomar la cuerda y ver que el ancla está fija allí y que yo la tengo en la mano”. Dijo que “todos los días es necesario recordar que tenemos el anticipo, que es el Espíritu que trabaja en nosotros con las cosas pequeñas”.

Por último, pidió la gracia de “vivir en tensión, en tensión, pero no por los nervios, los problemas, no: en tensión por el Espíritu Santo que nos arroja hacia la otra orilla y nos mantiene en la esperanza”.