Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

Papa en Santa Marta: Cristo ama con ternura incluso a los grandes pecadores como Judas


En su homilía en casa Santa Marta el Papa Francisco describió cómo es el amor de Dios. Dijo que es como el amor de una madre, un amor de tú a tú, no un amor abstracto.

FRANCISCO
“Si no llegamos a sentir, a entender la ternura del amor de Dios en Jesús por cada uno de nosotros, nunca, nunca podremos entender qué es el amor de Cristo. Es un amor así, que siempre espera, paciente, un amor que juega su última carta con Judas,“amigo”. Le ofrece una salida, hasta el final”.

Por último, el Papa explicó que Cristo ama con la misma ternura incluso a los grandes pecadores, porque llora y se compadece por cada uno de sus hijos.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA:

Y, sin embargo, evidencia el Papa al leer a San Pablo, somos más que ganadores con el amor del Señor. "San Pablo fue porque desde el momento en que el Señor lo llamó en el camino a Damasco, comenzó a comprender el misterio de Cristo: se había enamorado de Cristo, tomado - observa el Papa - por un amor fuerte, grande, no un argumento de telenovela. Un amor en serio, hasta el punto de sentir que el Señor siempre lo acompañaba en lo bueno y en lo malo.

Esto lo sentía con amor. Y yo me pregunto: ¿amo al Señor así? Cuando llegan momentos feos, ¿cuántas veces sentimos el deseo de decir: "El Señor me ha abandonado, ya no me ama y le gustaría dejar al Señor. Pero Pablo estaba seguro de que el Señor nunca abandona. Él entendió el amor de Cristo en su propia vida. Este es el camino que nos hace ver Pablo: el camino del amor, siempre, en lo bueno y en lo malo, siempre delante. Esta es la grandeza de Pablo.

Es precisamente Él quien fue enviado por el Padre para salvarnos y lo hizo con amor, dio su vida por mí: no hay amor más grande que dar la vida por el otro. Pensemos en una madre, el amor de una madre, por ejemplo, que da la vida por su hijo, siempre lo acompaña en la vida, en los momentos difíciles pero aún asi es poco ... Es un amor cercano a nosotros, no es un amor abstracto el amor de Jesús, es un amor Yo-tú, yo-tú, cada uno de nosotros, con nombre y apellido.

El amor de Cristo lo lleva al llanto, al llanto por cada uno de nosotros. Hay mucha ternura en esta expresión. Jesús podía condenar a Jerusalén, decir cosas malas ... Y se queja porque no se dejan amar como los polluelos de la gallina. Esta ternura del amor de Dios en Jesús. Y esto fue entendido por Pablo. Si no llegamos a sentir, a comprender la ternura del amor de Dios en Jesús por cada uno de nosotros, nunca podremos comprender lo que es el amor de Cristo. 

Es un amor como este, esperando pacientemente, el amor que juega esa última carta con Judas: "Amigo", le da la salida, hasta el final. Incluso con grandes pecadores, hasta el final Él ama con esta ternura. No sé si pensamos en Jesús asi de tierno, en Jesús que llora, cómo lloró ante la tumba de Lázaro, cómo lloró aquí, mirando Jerusalén.