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Rome Reports

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Papa en Santa Marta: Es una gracia que alguien nos abofetee cuando estemos cayendo


En su homilía en Santa Marta Francisco reflexionó sobre los pecados del Rey David. Dijo que a todos puede suceder lo mismo y que para evitarlo es importante no dejarse llevar por ambientes permisivos.

FRANCISCO
Si un santo ha sido capaz de caer así, estemos atentos, hermanos y hermanas, también nos puede suceder a nosotros. También preguntémonos: ¿pero yo en qué ambiente vivo? Que el Señor nos dé la gracia de enviarnos siempre un profeta, puede ser el vecino, el hijo, la mamá, el papá, que nos abofetee un poco cuando estemos cayendo en esta atmósfera donde parece que todo sea lícito.

El Papa advirtió del peligro de que los cristianos pierdan la conciencia del pecado o que no le den importancia a comportamientos reprobables.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA

(Fuente: Vatican News)

“Pero, ¿cómo el gran David, que es santo, que había hecho tantas cosas buenas, que estaba tan unido a Dios, pudo hacer eso? Eso no es algo que se hace de la noche a la mañana. El gran David, se deslizó lentamente. Hay pecados del momento: el pecado de la ira, un insulto, que no puedo controlar. Pero hay pecados en los que uno se desliza lentamente, con el espíritu de la mundanidad. Es el espíritu del mundo el que te lleva a hacer estas cosas como si fueran normales. Un asesinato...”

“Pero parece que son buenas personas que hacen esto, que van a misa todos los domingos, que se llaman a sí mismos cristianos. ¿Pero por qué haces esto? ¿Y otros pecados? Digo yo, porque has caído en un estado en el que has perdido la conciencia del pecado. Y ese es uno de los males de nuestro tiempo. Pío XII dijo: perder la conciencia del pecado.”

“Pensemos un poco: ¿cuál es la atmósfera espiritual de mi vida? Soy cuidadoso, siempre necesito que alguien me diga la verdad, ¿no lo creo? ¿Escucho el reproche de algún amigo, el confesor, el marido, la mujer, los niños, que me ayuda un poco? Mirando esta historia de David - del Rey Santo David - preguntémonos: si un santo fue capaz de caer así, tengamos cuidado, hermanos y hermanas, también nos puede pasar a nosotros. Además, preguntémonos: ¿En qué atmósfera vivo? Que el Señor nos conceda la gracia de enviarnos siempre un profeta - puede ser el vecino, el hijo, la madre, el padre - que nos abofetee un poco cuando nos deslizamos en esta atmósfera donde todo parece ser legítimo”.

Javier Romero