Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

Francisco en Santa Marta: Se puede apostatar lentamente, relativizando las cosas


En su homilía en Casa Santa Marta el Papa lanzó una advertencia. Dijo que las pequeñas infidelidades pueden terminar por alejar al cristiano de Dios pero de modo más disimulado.

FRANCISCO
"Dejarse resbalar lentamente porque es una caída con anestesia. Tú no te das cuenta, pero lentamente se resbala, se relativizan las cosas y se pierde la fidelidad a Dios".

El Papa dijo que este fue el caso de Salomón. Él no cometió un escandaloso pecado como su padre, el rey David. Se alejó de Dios poco a poco, con pequeñas concesiones que terminaron por hacerlo adorar a otros dioses.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA FINAL DEL PAPA
Vaticano

“Las mujeres hicieron que su corazón se desviara y el Señor se lo reprocha: "Has desviado el corazón". Y esto sucede en nuestra vida. Ninguno de nosotros es un criminal, ninguno de nosotros comete grandes pecados como había hecho David con la esposa de Urías, ninguno. ¿Pero dónde está el peligro? Dejarse deslizar lentamente porque es una caída con anestesia, no te das cuenta, pero lentamente se resbala, se relativizan las cosas y se pierde la fidelidad a Dios. Estas mujeres eran de otros pueblos, tenían otros dioses, y cuántas veces nosotros olvidamos al Señor y entramos en negociaciones con otros dioses: el dinero, la vanidad, el orgullo. Pero esto se hace lentamente y si no está la gracia de Dios, se pierde todo”.

“Y para nosotros este lento deslizamiento en la vida es hacia la mundanidad, éste es el pecado grave: "Todos lo hacen, pero sí, no hay ningún problema, sí, no es realmente lo ideal, pero...". Estas palabras que nos justifican al precio de perder la fidelidad en el único Dios. Son los ídolos modernos. Pensemos en este pecado de la mundanidad. De perder la autenticidad del Evangelio. Lo genuino de la Palabra de Dios, de perder el amor de este Dios que dio su vida por nosotros. No se puede estar bien con Dios y con el diablo. Esto lo decimos todos nosotros cuando hablamos de una persona que es un poco así: "Está bien con Dios y con el diablo". Perdió su fidelidad”.

“Pensemos en este pecado de Salomón, pensemos en cómo cayó el sabio Salomón, bendecido por el Señor, con toda la herencia de su padre David, cómo cayó lentamente, anestesiado, hacia esta idolatría, hacia esta mundanidad y se le quitó el reino. Pidamos al Señor la gracia de comprender cuándo nuestro corazón comienza a debilitarse y a resbalar, para detenernos. Será su gracia y su amor lo que nos detenga si nosotros así lo rezamos”.