Hay varias razones por las que el discurso ante las autoridades civiles y el cuerpo diplomático es uno de los más importantes durante un viaje apostólico: en él se expresa la posición oficial de la Santa Sede.
León XIV lo pronunció en el Palacio Real de Madrid, la residencia oficial de la monarquía española, tras mantener un encuentro privado con los Reyes sus hijas, las infantas. En su mensaje hizo hincapié en las herramientas que son necesarias para acabar con la polarización:
PAPA LEÓN XIV
ORIG. SPAGNOLO
Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia.
Y, por supuesto, dio un toque de atención a los dirigentes y autoridades políticas que difunden ese mensaje, teniendo en cuenta las figuras públicas que representan y el altavoz que son para la sociedad
PAPA LEÓN XIV
ORIG. SPAGNOLO
Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega, pero que —si confiamos y encontramos paz— nos llevará delicadamente hacia sí misma
Además, el papa aprovechó la oportunidad para sacar a relucir la importancia de la dignidad de la persona por encima del uso de la Inteligencia Artificial, la materia principal de su primera encíclica, 'Magnifica Humanitas'
PAPA LEÓN XIV
ORIG. SPAGNOLO
Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse.
Con referencias continuas a algunos de los santos más importantes de España y de la Iglesia Católica como San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila y San Ignacio de Loyola, el papa lanzó un mensaje de paz y convivencia en el primer acto público de su cuarto viaje apostólico.





