Messi se Despide de Argentina: del Vaticano a su proyecto Social con el papa Francisco

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01/09/2026
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Daniel del Castillo González

Después de 21 años, 207 partidos y 125 goles, Lionel Messi se despide de la selección argentina.

El futbolista que llegó a vestir la camiseta de su país en seis Mundiales se marcha como campeón del mundo, de dos Copas América y convertido en un eterno del fútbol argentino.

Pero la historia de Messi con Argentina también pasó, en varias ocasiones, por el Vaticano.

La primera imagen llegó en agosto de 2013, pocos meses después de la elección de Jorge Mario Bergoglio.

Francisco recibió a las selecciones de Argentina e Italia antes del amistoso benéfico que ambas disputarían en Roma.

Messi y el italiano Gianluigi Buffon entregaron al Papa un pequeño olivo. Y Francisco, entonces el capitán espiritual del mundo, les descubrió el valor de este deporte.

PAPA FRANCISCO

2013

En el juego, cuando se está en el campo, se encuentra la belleza, la gratuidad y el compañerismo. Si a un partido le falta esto, pierde fuerza, aunque se gane.

LIONEL MESSI

Ex - Capitán Selección de fútbol Argentina

El fútbol es muy grande y creo que como deciamos amos antes llega a todo el mundo y es bueno que nosotros demos ejemplo dentro de la cancha.

El vínculo entre el futbolista y el proyecto de Francisco fue más allá.

Messi y Buffon fueron padrinos fundadores de Scholas Occurrentes, la red educativa impulsada por Bergoglio que buscaba favorecer la inclusión a través de la educación, el deporte y el arte.

Cuando Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires había impulsado los proyectos “Escuela de Vecinos” y “Escuelas Hermanas”.

Y el fútbol se convirtió en una de sus herramientas para construir esa llamada “cultura del encuentro”.

En septiembre de 2014, Messi colaboró en el Partido Interreligioso por la Paz celebrado en el Estadio Olímpico de Roma.

Messi siguió vinculado a esa historia. En 2022 volvió a respaldar la iniciativa de la Partita della Pace de Scholas.

Y un año después, Francisco volvió a hablar públicamente de él, aunque el papa argentino, tenía ya su favorito.

Maradona como jugador fue un grande pero como hombre fracasó, “resbaló” por culpa de la corte de los que lo elogiaban y no le ayudaban al pobre. Messi es correctísimo, un señor. Pero yo prefiero a Pelé.

Messi deja la Albiceleste como campeón del mundo. Pero su historia con el Vaticano deja también otra imagen: la de un futbolista que junto a un papa tendieron puentes para hablar de educación, paz y encuentro.

Tanto Francisco como León XIV saben que un futbolista no es solo lo que hace durante los noventa minutos. También lo que consigue con la influencia que tiene fuera del campo.

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