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Rome Reports

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Los tres verbos que el Papa propone poner en práctica en Cuaresma: Detenerse, mirar y volver


Un año más la romana colina del Aventino fue el escenario donde tuvo lugar la ceremonia del Miércoles de Ceniza. Arrancó con esta oración en la basílica de San Anselmo desde donde partió la procesión penitencial.

La procesión, que preside el Papa Francisco, va desde la basílica de San Anselmo hasta la de Santa Sabina. Es un camino corto pero cuesta arriba, un símbolo del propio camino penitencial de la Cuaresma.

El Papa presidió la misa en la basílica de Santa Sabina y en su homilía invitó a desenmascarar tentaciones.

FRANCISCO
“Desconfianza, apatía y resignación: esos demonios que cauterizan y paralizan el alma del pueblo creyente. La Cuaresma es tiempo rico para desenmascarar éstas y otras tentaciones y dejar que nuestro corazón vuelva a latir al palpitar del Corazón de Jesús”.

A continuación Francisco invitó a poner en práctica en esta Cuaresma tres verbos, detenerse, mirar y volver, para sentir de nuevo calor en el corazón.

FRANCISCO
“Detente de ese mandamiento de vivir acelerado que dispersa, divide y termina destruyendo el tiempo de la familia, el tiempo de la amistad, el tiempo de los hijos, el tiempo de los abuelos, el tiempo de la gratuidad... el tiempo de Dios.

Mira y contempla el rostro concreto de Cristo crucificado por amor a todos y sin exclusión. ¿A todos? Sí, a todos. ¡Vuelve!, sin miedo, este es el tiempo oportuno para volver a casa; a la casa del Padre mío y Padre vuestro. Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón... Permanecer en el camino del mal es sólo fuente de ilusión y de tristeza”.

Después de la homilía llegó el momento de la imposición de la ceniza. El Papa fue el primero en recibirla de manos del cardenal Jozef Tomko, titular de esta basílica. Después Francisco hizo lo propio con otros miembros de la Curia que lo acompañaron.

Comienza con esta ceremonia la Cuaresma, un tiempo, dice Francisco, para afinar los acordes disonantes de nuestra vida.