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Papa en Santa Marta: Cuidado con acercarse al demonio, es como un perro rabioso que muerde


En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco advirtió de las estrategias del demonio para embaucar a las personas. Dijo que ofrece cosas aparentemente buenas pero que son, en realidad, un engaño. Por eso, hizo esta recomendación.

FRANCISCO
“Los Padres de la Iglesia, sobre todo los místicos rusos, dicen: 'En tiempos de turbación espiritual, refugiarse bajo el manto de la gran Madre de Dios'”.

Por último, el Papa pidió a los cristianos que ni se acerquen al demonio, porque es como un perro “rabioso y encadenado” al que no se debe acariciar porque muerde.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
Fuente: Vatican Media
“Y él tiene esta capacidad. Esta capacidad de seducir. Por esta razón es tan difícil comprender que es un derrotado, porque se presenta con gran poder, te promete tantas cosas, te trae regalos lindos, bien envueltos. “Oh, ¡Qué hermoso!”; pero tú no sabes qué cosa hay dentro. “Pero, el papel de regalo es lindo…”. Nos seduce con el paquete sin dejarnos ver qué cosa hay dentro. Sabe presentar sus propuestas a nuestra vanidad, a nuestra curiosidad”.

“Si yo sé que si me acerco espiritualmente a aquel pensamiento, si me acerco a ese deseo, si yo voy por ese lugar, o por ese otro, me estoy acercando al perro furioso y encadenado; pero por favor, no lo hagas. ‘Tengo una herida grande...’. – ‘¿Quién te la hizo?’ – ‘El perro’ – ‘Pero ¿estaba encadenado?’ – ‘Y, sí, yo fui a acariciarlo’ – ‘Pero te la fuiste a buscar’. Es así: jamás acercarse porque está encadenado. Dejémoslo allí, encadenado”.

Es un condenado, un derrotado, es uno que está encadenado, que está a punto de morir, pero es capaz de hacer estragos. Y nosotros debemos rezar, hacer penitencia, no acercarnos, no dialogar con él. Y al final, ir a la madre, como los niños. Cuando los niños tienen miedo, van con su mamá: ‘Mamá, mamá… ¡tengo miedo!’, cuando tienen pesadillas… van a su mamá. Ir a la Virgen; ella nos custodia. Y los Padres de la Iglesia, sobre todo los místicos rusos, dicen: en el tiempo de las turbaciones espirituales, hay que refugiarse bajo el manto de la gran Madre de Dios. Ir a la Madre. Que ella nos ayude en esta lucha contra el derrotado, contra el perro encadenado, para vencerlo”.