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Rome Reports

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Francisco en Santa Marta: El taller del diablo es la hipocresía


En su homilía en Casa Santa Marta el Papa Francisco reflexionó sobre la misericordia que Dios derrama sobre los pecadores como San Pablo antes de su conversión. Afirmó que el diablo no tiene nada que hacer con el pecador arrepentido pero sí con el hipócrita.

FRANCISCO
“ 'Pero mira, qué escándalo! ¡No se puede vivir así! Hemos perdido los valores... Ahora todos tienen el derecho de entrar en la iglesia, también los divorciados, todos. ¿Pero a dónde nos estamos dirigiendo?'. El escándalo de los hipócritas. Este es el diálogo entre el amor grande que todo perdona, el de Jesús”.

El Papa insistió: Dios siempre perdona. Dijo que la hipocresía es, en el fondo, el taller del diablo, donde intenta presentarse como poderoso y bello cuando, en realidad, es un asesino.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA

(Fuente: Vatican News)

“A ella se le ha perdonado tanto porque ha amado mucho". "¿Pero cómo amar? Estos no saben amar". Buscan el amor. Y Jesús, hablando de estos, dice - una vez dijo - que estarán ante nosotros, en el Reino de los Cielos. "Pero qué escándalo ..." - los fariseos - "¡pero esta gente!" Jesús mira el pequeño gesto de amor, el pequeño gesto de buena voluntad, y lo toma y lo lleva adelante. Esta es la misericordia de Jesús: siempre perdona, siempre recibe.

"Pero mira, ¡qué escándalo! ¡No se puede vivir así! Hemos perdido los valores ... Ahora todos tienen derecho de entrar en la iglesia, incluso los divorciados, todos. ¿Pero dónde estamos?" El escándalo de los hipócritas. Este es el diálogo entre el gran amor que perdona todo, de Jesús, el amor "a medias" de Pablo y de esta señora, y también el nuestro, que es un amor incompleto porque ninguno de nosotros es un santo canonizado. Digamos la verdad. Y la hipocresía: la hipocresía de los "justos", de los "puros", de los que se creen salvados por sus propios méritos externos.

Y la Iglesia, cuando camina en la historia, es perseguida por los hipócritas: hipócritas de adentro y de afuera. El diablo no tiene nada que ver con los pecadores arrepentidos, porque miran a Dios y dicen: "Señor, soy un pecador, ayúdame". Y el diablo es impotente, pero es fuerte con los hipócritas. Es fuerte y los utiliza para destruir, destruir a las personas, destruir la sociedad, destruir la Iglesia. El caballo de batalla del diablo es la hipocresía, porque él es un mentiroso: se muestra como un príncipe poderoso y hermoso, y por detrás es un asesino”.