Daniel del Castillo González
No tener miedo de ser pocos y convertir las comunidades cristianas en lugares donde nadie se sienta extranjero.
Es el mensaje de León XIV a la Conferencia Episcopal Latina de las Regiones Árabes, que abarcan desde Tierra Santa, Irak y Siria hasta Egipto, el Cuerno de África y los países del Golfo.
LEÓN XIV
La fecundidad de la Iglesia no se mide en los números, en las estructuras o en los recursos, sino en la fidelidad al Evangelio.
No porque responda a la violencia con otra violencia, sino porque opone a la fuerza la caridad.
En el Golfo, esa “pequeñez” tiene además un rostro muy particular: comunidades católicas formadas en gran medida por extranjeros que viven allí por trabajo.
LEÓN XIV
Cuida también de los migrantes, numerosos, sobre todo en los países del Golfo. Muchos viven lejos de sus seres queridos y experimentan soledad y precariedad. Que vuestras comunidades sean hogares en los que nadie se sienta extranjero.
Son Iglesias muy distintas entre sí y separadas por miles de kilómetros. Algunas hunden sus raíces en los primeros siglos del cristianismo; otras acompañan a comunidades que han llegado recientemente como migrantes.
















