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Papa en Santa Marta: "No existe un dios de la guerra, el que hace la guerra es el diablo"


El Papa Francisco destacó el Dí­a Mundial de la Oración por la Paz en su homilí­a en Casa Santa Marta el martes por la mañana, antes de su viaje a Así­s. Denunció las guerras y pidió orar por la paz, tanto en el mundo como en el corazón de las personas.

FRANCISCO

"Que el Señor nos dé la paz del corazón, que nos quite todo deseo de avidez, codicia, enfrentamiento. ¡No! ¡Paz, paz! Que nuestro corazón sea un corazón de hombre o de mujer de paz. Y más allá de las divisiones de las religiones: ¡todos, todos, todos! Porque todos somos hijos de Dios. Y Dios es el Dios de la paz. No existe un dios de la guerra: el que hace la guerra es el maligno, es el diablo, que quiere matar a todos".

Además, pidió que se detuvieran a escuchar los llantos de dolor de aquellos que están sufriendo por la guerra. 

EXTRACTOS DE LA HOMILíA PAPAL

"No existe un dios de la guerra. La guerra, la inhumanidad de una bomba que explota causando muertos y heridos, cortando las rutas a la ayuda humanitaria que no puede llegar a los niños, ancianos y enfermos es sólo obra del maligno que quiere matar a todos. Por esta razón es necesario que los fieles de todas las religiones recen e incluso lloren juntos por la paz, con la convicción de que Dios es el Dios de la paz".

"Hoy la Primera Lectura termina así­: "Quien cierra el oí­do al grito del pobre, invocará a su vez y no obtendrá respuestaâ??. Si nosotros hoy cerramos el oí­do al grito de esta gente que sufre bajo las bombas, que sufre la explotación de los traficantes de armas, podrí­a suceder que cuando nos toque a nosotros no obtengamos respuestas. No podemos cerrar el oí­do al grito de dolor de estos hermanos y hermanas nuestros que sufren por la guerra".

Que el Señor nos dé la paz del corazón, que nos quite todo deseo de avidez, codicia, lucha. ¡No! ¡Paz, paz! Que nuestro corazón sea un corazón de hombre o de mujer de paz. Y más allá de las divisiones de las religiones: ¡todos, todos, todos! Porque todos somos hijos de Dios. Y Dios es el Dios de la paz. No existe un dios de la guerra: el que hace la guerra es el maligno, es el diablo, que quiere matar a todosâ?.

"Pensemos hoy no sólo en las bombas, en los muertos, en los heridos; sino también en la gente â?? niños y ancianos â?? a la que no puede llegar la ayuda humanitaria para comer. No pueden llegar los medicamentos. ¡Están hambrientos, enfermos! Porque las bombas impiden esto. Y mientras nosotros rezamos hoy, serí­a hermoso que cada uno de nosotros sienta vergí¼enza. Vergí¼enza por esto: que los humanos, nuestros hermanos, sean capaces de hacer esto. Hoy  jornada de oración, de penitencia, de llanto por la paz; jornada para sentir el grito del pobre. Este grito que nos abre el corazón a la misericordia, al amor y que nos salva del egoí­smo".