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Rome Reports

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Cómo confesarse en tiempos de pandemia


Para valorar si ir a confesarse o no en este período de crisis algunas conferencias episcopales han dado consejos tanto a confesores como a penitentes.

1.- CONFESIÓN EN LUGARES VENTILADOS

Si el sacerdote está enfermo y no lo sabe podría poner en riesgo a la comunidad que atiende. Por eso se recomienda que tanto presbítero como penitente utilicen la mascarilla. También que busquen espacios abiertos o habitaciones amplias y ventiladas que permitan respetar la distancia de seguridad.

2.- RESTRICCIONES FUERTES: ESPERAR

Si las restricciones son severas y no hay posibilidad física o moral de confesarse se puede aplicar el punto 1452 del catecismo. Se trata de una fórmula que permite el perdón de todos los pecados. Bastaría hacer un acto de contricción con el propósito de confesarse en cuanto sea posible. El Papa la explica.

FRANCISCO
Si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, que es tu padre, y dile la verdad 'Señor, he hecho esto, esto, esto... Perdóname'. Y pide perdón de todo corazón, con un acto de contrición. Y prométele: 'Me confesaré más adelante, pero perdóname ahora'. Y regresarás inmediatamente a la gracia de Dios.

3.- ¿SE PUEDE CONFESAR POR TELÉFONO, CHAT O VIDEOLLAMADA?

Ante emergencias de este tipo puede presentarse la pregunta si es posible confesarse online. El padre Gianandrea Didonna explica por qué no se puede. 

P. GIANANDREA DIDONNA
Profesor de Liturgia
“Sabemos que la información de los aparatos tecnológicos se custodia en los “servers”. Imaginemos que un magistrado dé la orden, y lo puede hacer, de adquirir la grabación de una confesión”.

Explica que los medios tecnológicos no garantizan una privacidad total. Además recuerda que el secreto de confesión es una cuestión de suprema gravedad.

P. GIANANDREA DIDONNA
Profesor de Liturgia
Sabéis que un sacerdote, cuando recibe una confesión, recibe de Dios el sigilo. Habitualmente lo llamamos secreto pero el secreto es un compromiso que yo hago para no decir nada. Sin embargo el sigilo viene de Dios, que lo pone en mis labios. Yo no puedo, aunque me cueste la vida, revelar el contenido de una confesión.

En líneas generales, la recomendación principal es seguir las disposiciones de las autoridades civiles de limitar al máximo los movimientos, aunque ello componga el sacrificio de esperar para poder confesarse. 

Javier Romero