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Rome Reports

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Italianas protestan vestidas de novia


Estas novias no caminaron hacia al altar... sino al parlamento italiano, para protestar. Son 10 mujeres que no pudieron casarse a causa de la pandemia.

Algunas porque el día de la boda fue durante el confinamiento. Otras porque decidieron posponerla a causa de las que consideran asfixiantes medidas de seguridad, aún vigentes. Este es el caso de Brenda.

BRENDA REPPUCCI
“Llevar la mascarilla al comenzar la ceremonia no es algo bonito para una novia, como tampoco lo es limitar el número de invitados al restaurante. Para nosotros esto ha sido... destruir nuestros sueños. Porque teníamos todo preparado, los regalos, todo, todo se ha pospuesto”.

Y al dolor de las novias por no poder celebrar su boda como quisieran se une el miedo de todo un sector que se ha visto de un día para otro en peligro.

Por eso la Asociación italiana “Regalo, Bomboniera, Confetti e Wedding”, promovió esta protesta. Se trata de un organismo que aglutina 30.000 comerciantes que viven del sector de eventos como bodas. Dicen que el trabajo de 500.000 personas está en riesgo. Según sus datos, en 2019 hubo en Italia más de 220.000 bodas pero en 2020 solo hubo 8.000. 

MARIO CANDITONE
Asociación de artículos para bodas
“El problema no es que los eventos se suspendieran sino que han sido pospuestos. El sector debe aguantar hasta el próximo año sin nada entre manos. Por eso pedimos que se nos den ayudas al desempleo o a la desocupados hasta diciembre del año que viene”.

El gobierno ya permite que los novios no lleven mascarilla. Sin embargo aún quedan por resolver problemas como la llegada de invitados provenientes de países de fuera de la Unión Europea. 

La pandemia ha trastocado la cotidianidad de las personas aunque también hay parejas que no quisieron esperar y aceptaron casarse con mascarilla y sin invitados. Familiares y amigos siguieron la ceremonia por streaming. Sin duda no fue la ceremonia que habían planificado pero aceptaron la situación y le echaron cara al coronavirus, que no pudo frenar el “sí quiero”.

Javier Romero