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Rome Reports

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“Pregunté a Morricone quiénes eran los santos. Me dijo: quienes hacen bien su trabajo”


Giorgio Assumma fue el abogado y amigo de Ennio Morricone, al que la familia encargó dar la noticia de que el genial compositor había fallecido.

Lo recuerda como alguien profundo y con una escala de valores clara.

GIORGIO ASSUMMA
Amigo de Ennio Morricone
“Una vez lo llevé a la universidad para que tuviera un encuentro con mis alumnos. Uno le preguntó qué reglas seguía a la hora de trabajar. Morricone dijo que eran pocas y muy sencillas. La primera no tener prisa, porque la prisa hace que no prestemos atención de los pequeños detalles. La segunda evitar la superficialidad. La tercera es ser cultos. La siguiente no desear a toda costa tener éxito. Solo debemos pensar en hacer bien nuestro trabajo. Si el éxito viene es algo secundario”.

También recuerda que Morricone era una persona creyente y, sobre todo, un hombre muy enamorado de su mujer.

GIORGIO ASSUMMA
Amigo de Ennio Morricone
“Una vez le pregunté si rezaba y cómo rezaba. Y me dijo: yo rezo, a mi manera. Digo el Padrenuestro, el Ave María, pero casi siempre me dirijo al Señor diciendo: No permitas que me equivoque. Ayúdame a no equivocarme. Una vez le preguntaron: ¿Cuál prefiere de estas cuatro cosas?: ¿Música, familia, su mujer o la Roma, el equipo de fútbol? Él dijo: mi mujer”.

Giorgio Assumma conocía a Ennio Morricone desde hacía décadas y asegura que fueron muchas las cosas que aprendió de él.

GIORGIO ASSUMMA
Amigo de Ennio Morricone
“Aprendí de él qué significa ser buenos profesionales, pero también hombres buenos. Él era muy bueno y muy sensible ante las miserias humanas. También hacía obras de caridad y beneficencia, pero en secreto. Una vez le pregunté quiénes eran los santos para él. Me respondió que los santos son las personas, también las más humildes, que hacen bien su trabajo”.

Ennio Morricone falleció en Roma en la aurora del 6 de julio y como él quería: en la intimidad, sin dar espectáculo, fiel a una de sus reglas principales, la de no buscar la notoriedad. 

Los italianos le rindieron sentido homenaje desde las principales plazas: desde las de las redes sociales... hasta las reales. Las notas de una de sus bandas sonoras, la de la película “La Califfa” resonaron por todo lo alto en Piazza Navona. Por unos instantes, en Italia se dejó de hablar de la pandemia para despedir al gran maestro y disfrutar de sus mejores composiciones.

Javier Romero