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Rome Reports

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Patriarca ortodoxo Daniel recibe con gran cordialidad al Papa, a pesar de cuestiones espinosas


Como la mayoría de los habitantes de Rumanía son ortodoxos, en Bucarest, el Papa visitó la sede del patriarcado ortodoxo. 

Allí se reunió en privado con el patriarca Daniel, y luego con los obispos de su “Sínodo Permanente”.

Hablaron bajo una placa que recordaba la visita de Juan Pablo II a su predecesor, el patriarca Teoctist. Daniel recordó que tenían en común que vivieron bajo el yugo comunista. 

También el Papa habló de esa visita, y destacó que cueando el régimen comunista persiguió y ejecutó a los cristianos, no distinguía si eran católicos o ortodoxos. Y que ese martirio une con la sangre a las dos confesiones. 

FRANCISCO
“Aquello por lo que han sufrido, hasta el punto de ofrecer sus vidas, es una herencia demasiado valiosa para olvidarla o ensuciarla. Y es una herencia común que nos llama a no distanciarnos del hermano que la comparte”.

El Papa les propuso también caminar simbólicamente juntos como cristianos ante los retos y las amenazas de una “cultura del miedo” que lleva a actitudes de cierre y odio. 

FRANCISCO
“Tenemos que ayudarnos para no rendirnos a las seducciones de una “cultura del odio” e individualista que, quizá no sea tan ideológica como en tiempos de la persecución ateísta, pero sin embargo es más persuasiva e igual de materialista. A menudo nos presenta como una vía para el desarrollo lo que parece inmediato y decisivo, pero que en realidad es indiferente y superficial”.

El patriarca aplaudió agradecido las palabras del Papa. 

Como recuerdo de la reunión, el Papa le entregó una copia exacta del “Codex Pauli” que el Vaticano preparó durante el Año de San Pablo. 

El patriarca le entregó la medalla conmemorativa de la inauguración de la catedral, una reproducción de la catedral ortodoxa para su mesa, y un libro con las mejores fotos del viaje de Juan Pablo II a Rumanía. 

Después, el patriarca, muy cordialmente, le mostró los salones del patriarcado. 

Las relaciones entre ambas confesiones son correctas, pero aún hay cuestiones que les dividen. Como la no devolución de parroquias que el gobierno comunista expropió y luego vendió o entregó a la Iglesia ortodoxa. 

Heridas que el tono conciliador de esta visita ayudará a cerrar.